04 septiembre, 2013

El ‘top 10’ de las tres ciudades que sueñan con ser olímpicas en 2020

Tokio, Madrid y Estambul: las ciudades que pretenden obtener la sede de los Juegos Olímpicos de 2020, tienen mucho que alardear.
Aquí tienen los imprescindibles para ver o hacer en cada una de ellas. 

MADRID

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1. El Triángulo del Arte. En poco más de un kilómetro Madrid reúne algunos de los mejores espacios del arte del mundo. Al trío central -Prado, Thyssen y Reina Sofía se añade el impresionante CaixaForum.
2. El Madrid antiguo. Las calles laberínticas de herencia árabe del Madrid con más solera albergan los mejores monumentos de la capital. Los Austrias primero y los Borbones después dejaron su impronta regia en este barrio ideal para pasear, detenerse y rememorar el pasado en lugares como la Plaza Mayor, la de la Villa, el Palacio Real, los monasterios de las Descalzas y la Encarnación.
3. El Broadway madrileño. Asomarse a la ciudad por la Gran Vía es todo un espectáculo de luces frenéticas, trasiego de gente variopinta y mucha, mucha música: Madrid es una de las ciudades del mundo con más musicales de estreno. Una alternativa al musical es la ópera en el Teatro Real, con el Palacio de Oriente de fondo.
4. Un respiro en el Retiro. Concebido para reyes en pleno corazón de Madrid y precedido por la puerta de Alcalá, es extenso y vivaz, está lleno de estanques, fuentes, esculturas, palacios… y ofrece actividades culturales, música y naturaleza. Otra buena opción es el Bótanico, una delicia de jardín del siglo XIX, frente del Museo del Prado.
5. Parada gourmet. Desde los templos gastronómicos de la alta cocina, como La Terraza del Casino o Ramón Freixa a los más restaurantes de siempre, como Casa Lucio, conocido por sus huevos estrellados y los famosos que allí acuden, y Lhardy. Un auténtico ritual en Madrid es ir de cañas y tapas en barrios como el de los Austrias, el de las Letras, La Latina o también el de Conde Duque.
6. De shopping. Grandes firmas de moda, tiendas de diseño exclusivo, compras en centros alternativos… Hay para todos los gustos, desde la Milla de Oro –que concentra en el barrio de Salamanca la alta costura internacional y el diseño de aquí-, al barrio de Malasaña y Chueca, con las tiendas más alternativas- o la zona de Preciados –la más comercial y a rebosar a cualquier hora. Más castizo es pasar la mañana en el Rastro, donde emparse del bullicio, el ruido y el ambiente de sus calles abarrotadas.
7. Café en un clásico. Los cafés de Madrid hablan del pasado bohemio de la ciudad, de su gusto por la charla y la tertulia. Quedar a tomar café en es tan clásico como el tapeo. Entre los imprescindibles, el del Círculo de Bellas Artes, el Nuevo Café Barbieri, el Gijón o el de Oriente, frente al Palacio Real.
8. El cielo de Madrid al atardecer . “De Madrid al cielo” es uno de los lemas más simbólicos de esta ciudad. El cielo madrileño inspiró a Velázquez y a Goya, también a Antonio López, con sus muchas tonalidades y su luz intensa. Lo mejor es disfrutar a la caída del sol desde las terrazas y áticos de los hoteles a la última en Madrid: el Me Madrid, el Urban, el Puerta de América o la terraza del Room Mate Óscar.
9. De cócteles. Un buen cóctel tras un paseo por la calle Alcalá y la puerta de la Cibeles iluminada es la manera perfecta de terminar la noche. Por estas calles se concentran los locales que han servido en sus barras a estrellas de Hollywood y de aquí, algunas de las cuales todavía se dejan seducir por el arte de los barman. Museo Chicote, Del Diego o el Bar Cock son referencias indiscutibles.
10. La noche madrileña. Desde la renovada Chueca a los locales de jazz, los tablaos flamencos o los clubs para invencibles de la noche, es sorprendente comprobar cómo la ciudad hace del “Madrid nunca duerme” una verdad como un templo. Para los que les alcanzó la mañana o para los que madrugaron, un buen chocolate con churros en San Ginés, casi tan famosa como la plaza Mayor, es la mejor manera de comenzar el día.

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TOKIO

1. Barrio de Shibuya. Si por algo es conocido esta importante zona comercial y de ocio es por el famoso y enorme cruce de peatones con gente cruzando a la vez en todos los sentidos próximo al metro de Hachiko y, las enormes pantallas de televisión y luminosos que lo flanquean por todas partes.
2. Barrio de Shinjuku. Es el barrio más concurrido y con mayor concentración de rascacielos de Tokyo, aunque en medio de este tumulto capitalista, también es posible encontrar la tranquilidad y espiritualidad que caracteriza a la cultura japonesa, como en el cercano templo de Jugan-ji, cerca de la estación de Nakano.
3. Zona antigua de Edo. Se extiende desde el Palacio Imperial, residencia de la familia real japonesa y emplazamiento original del Castillo de Edo de los shogun Tokugawa -que dominaron Japón desde el año 1600 hasta el año 1867-, hacia Asakusa, donde es imprescindible visitar el templo de Sensoji, uno de los puntos turísticos más visitados de Tokio y y cuya zona circundante está repleta de comercios y callejuelas con el sabor del viejo Edo.
4. La bahía de Tokio. Muy recomendable es llegar hasta ella en crucero desde Asakusa, navegando por el río Sumida y cruzando el impresionante puente colgante de Rainbow Bridge.
5. Barrio de Akihabara. En los alrededores de la estación de Akihabara (línea Yamanote) se pueden encontrar grandes almacenes y cientos de tiendas de artículos electrónicos. Es la llamada ciudad de la electrónica.
6. De compras en Ginza y Harajuku. La exclusiva zona de compras Ginza, con tiendas tan espectaculares como la de Prada, es una de las áreas comerciales más prestigiosas de Tokio. Mientras Harajuku está repleta de tiendas de moda extravagante junto al parque de Yoyogi, donde se reúnen los jóvenes excéntricos junto al precioso santuario de Meiji Jingu, el más importante templo sintoista de Tokio.
7. Un combate de sumo o una representación de kabuki o teatro tradicional en el Kabuki-Za de Ginza. Dos planes para los que van en buscan de ocio.
8. Si coincide la visita con la primavera, nada como ver la Hanami o la floración de los cerezos en los jardines de la ciudad.
9. Experiencia gastronómica. Tokyo es un paraíso de la alta cocina, la ciudad con más estrellas Michelín del mundo. Los restaurantes Araki, Hamadaya, 7chome Kyoboshi y Usukifugu Yamadaya son algunos de los galardonados con la máxima distinción, aunque la mejor experiencia culinaria de Tokio se encuentra en los alrededores del mercado de pescado de Tsukiji, donde toman asiento los mejores restaurantes de sushi.
10. Dormir en un ryokan. Son esos hoteles tradicionales en los que se duerme en un futón colocado sobre un tatami. Muchos ryokan tienen onsen (una especie de spa) y suelen ofrecer cena tradicional y el desayuno.

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ESTAMBUL

1. Santa Sofía. Esta obra maestra de la arquitectura bizantina fue durante nueve siglos iglesia, mezquita durante casi cinco, y ahora finalmente abre sus puertas como museo. Maravilla la inmensa cúpula que la corona y los mosaicos de su interior.
2. Las grandes Mezquitas. Todas las mezquitas otomanas se inspiraron en las hechuras de Santa Sofía. Hay cientos de ellas por la ciudad, con sus minaretes apuntando como lanzas al cielo, pero sería un pecado perderse sobre todo la Mezquita Azul, la de Solimán el Magnífico, la elegantísima Nuruosmaniye y la alejada pero más auténtica y sagrada de Eyüp.
3. Del Gran Bazar a Nisantasi. Este brillante laberinto que es el Gran Bazar encierra 61 calles cubiertas y cerca de 4.000 tiendas en las que iniciarse en el arte del regateo, en el que los turcos son auténticos maestros. También espectacular, el Bazar Egipcio. Para los que van en busca de las prendas más actuales, los escaparates de zonas tan a la europea como el barrio de Nisantasi. Imprescindible también la calle de Istiklal.
4. En barco por el Estrecho del Bósforo. Divide la parte asiática y la europea de Estambul, dejando a su vera desde la inmensa fachada del Dolmabache hasta otros palacios menores, exquisitas villas, fortalezas, mezquitas y pequeños embarcaderos como Kanlica o Anadolu Kavagi.
5. Atardecer en la Torre de Gálata. Construida en el XIV por los genoveses en el emplazamiento de una torre anterior, desde sus alturas se admira la impagable puesta de sol que despacha sobre la ciudad y esa deslumbrante lengua de agua conocida como el Cuerno de Oro.
6. El Palacio de Topkapi. Ampliado y engalanado con valiosísimas colecciones de arte por los sultanes otomanos, fue la sede de su Imperio hasta que en el XIX se trasladaron al más europeo palacio de Dolmabache, también abierto al público.
7. El barrio de Ortaköy. Esta encantadora zona junto al Bósforo es perfecta para recalar de día en sus muchísimos cafés o, a la noche, cenar y hasta tomar copas en sus glamurosos clubs frecuentados por la flor y nata.
8. La Cisterna Bizantina. Es el mayor de los sesenta depósitos de agua que se construyeron en la época bizantina para abastecer la ciudad. Las 336 columnas que lo sostienen explican su nombre en turco: Yerebatan Sarayi o el Palacio Subterráneo. Tiene una mística única.
9. Los mosaicos de San Salvador en Chora. En el museo de esta antiquísima iglesia se conservan los mosaicos y frescos más hermosos del mundo bizantino.
10. El Museo Arqueológico. Engloba tres museos: el Arqueológico, el Museo del Antiguo Oriente y el Museo de los Azulejos. 


Tomado: Hola

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